En la piel de la niñez. Artículo publicado en la Revista Nana por nuestra formadora Ana Fernández

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Experiencias de las formadoras…

Por Sonia Luchena, formadora de ATAEI.
Hace unos meses que hablé con María sobre la posibilidad de contaros cómo había sido mi primera formación a maestras. Justo era final de curso y necesitaba darme el tiempo de vacaciones para descansar de un año intenso en trabajo y en energías puestas en él. Ahora, de vuelta a casa, quiero compartir lo que fue un trabajo que anhelaba poner en marcha desde hacía ya tiempo. Aquí va…
 
El curso fue dirigido a maestras de todas las casas de niños de 0 a 3 años, de Leganés.
Fueron únicamente 12 horas, lo que supuso una adaptación de todos los contenidos fijados en el temario.
El ​hecho de reestructurar estos contenidos, unido a mi condición de ser curiosa, me llevó a descubrir a un hombre: Jaap van der Wal y a su trabajo entorno al desarrollo intrauterino. Me apasionó leerle, acceder a ese cambio paradigmático que sostiene que ‘el ser humano es un proceso en el tiempo’ que ‘no nos volvemos humanos, sino que siempre lo somos….’, desde que somos cigoto y hasta que morimos. 
Jaap van der Wal marcó nuestro punto de partida de seis encuentros que fueron un viaje de vuelta al origen de cada una de ellas, un trayecto de conexión con nuestra naturaleza humana y por tanto sensorial.
 
A través de la vivencia en sus cuerpos entendieron sus gestos diarios condicionados por la prisa, los objetivos marcados, las exigencias curriculares…… y un tipo de sacrificio que muchas educadoras asumen como gesto maternal absoluto y que ni siquiera está recogido como letra pequeña en ningún fundamento educativo.
Todas ellas conectaron con la importancia de manifestar los estados del cuerpo, físicos y anímicos; la importancia de compartir con el equipo docente las necesidades, pedir ayuda y dedicar 5 minutos a cuidarse mutuamente con propuestas de nutrición afectiva también para ellas. Estas propuestas corporales ayudaron a enriquecer, aún más, lo relacional y el cuidado entre ellas.
 
En sus evaluaciones, la mayoría valoraban y hacían especial hincapié en el echo de haberse podido conectar con Estar y Sentir. Parar y Pensar. Dedicar estos espacios dentro del aula para no correr, simplemente para Ser y Estar en el momento, ofreciendo escucha, contención y presencia a los niños.
 
 
La parte de juegos y canciones infantiles la reforcé mucho por toda mi trayectoria como narradora oral y formadora, para personas que quieren transitar los caminos de la transmisión oral. Hablé sobre la importancia del canto, lo necesario de las retahílas que nos señalan cada una de la parte de nuestro cuerpo, hablamos también sobre cuál es el momento de empezar a escuchar las primeras historias, por qué contamos y qué contar según la edad de nuestros niños…. Fue muy hermoso y muy emotivo compartir la tradición vivida en cada una, una tradición marcada por el lugar geográfico donde se sucedieron nuestras infancias.
 
Con respecto al tiempo dedicado, todas coincidían en su deseo de ampliar las horas del curso para continuar profundizando y compartiendo. Valoraron mucho la teoría y la alternancia con la práctica para llevar al cuerpo los fundamentos teóricos.
 
A mi me regalaron su entrega, sus ganas de acompañar con amor a cada uno de sus niños que forman ratios incomprensibles para esas edades tan pequeñas. Me hablaron y me agradecieron también mi entusiasmo por mi trabajo, la paz con la que estuve en el espacio, mi cercanía y mi cualidad comunicativa.
 
Fue un gran regalo para mí, un regalo por tener la posibilidad de dar, de entregar a esas mujeres algo en lo que creo profundamente: el derecho a reinvidicar el tacto afectivo, la necesidad de ser tocados para reconocernos constantemente, la importancia de introducirlo en las aulas para nutrir a generaciones de un tiempo con prisas, eficaz, productivo…. la urgencia de cambiar parámetros educativos, simplemente, en pro de estar y no hacer, sentir y escuchar, dejar y observar.
 
Quiero agradecer a la Asociación haberme facilitado esta experiencia, a Concha, a Pau, a María….. gracias a todas por vuestra implicación y por todo vuestro trabajo dedicado a impulsar esta plataforma de defensa del tacto nutridor, un tipo de tacto que nos acerca, siempre, a quienes somos verdaderamente. Gracias.